Quien haya descubierto por sí mismo todas las partes del cuerpo de los animales de granja, no podrá evitar un plato muy especial. Un plato que tampoco es el centro de las especialidades cárnicas conocidas es el rabo de buey. Sí, como algunos lectores ya habrán adivinado, se trata del rabo de un buey. Sí, también se puede utilizar para preparar una sabrosa comida: de la nariz a la cola, como se dice en la jerga moderna. Quien quiera preparar un Ochsenschlepp se embarca en un viaje culinario que combina tradición y artesanía y permite redescubrir sabores olvidados.
Es esencial que el cocinero tenga experiencia en la preparación de platos con todo tipo de carnes. El primer paso es ir a un carnicero con experiencia y comprar un rabo de buey de aproximadamente 1 kg para una comida o cena de 4 personas. Hay que cortarlo en rodajas del grosor de un pulgar.
Preparación
En casa, lava bien los trozos, sécalos, salpimiéntalos y fríelos en una sartén grande con 2 cucharadas de mantequilla hasta que se doren por todos lados. A continuación, añade a la sartén las hortalizas de raíz adecuadas, como zanahorias, apio o nabos amarillos, y una cebolla mediana, limpia y picada finamente, y fríelas también. Después se cuece la carne durante dos o tres horas hasta que esté tierna: la paciencia merece la pena en términos de sabor.
Por supuesto, tanto las patatas cocidas como las albóndigas de pan van bien como guarnición. No olvides adornar el plato con perejil fresco picado y rábano picante rallado. Si quieres, sírvelo con un vaso de vino tinto fuerte para redondear el sabor del plato.
Sugerencia Time Travel: En la carnicería Gissinger especialidades de jamón, salchichas y carne (Se abre en una nueva pestaña o ventana) en la Ottakringer Straße, en el distrito 16 de Viena, puedes comprar esta especialidad.
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Redacción y fotografía: Michael Ellenbogen
Fuentes: www.wikimeat.at/Ochsenschlepp (Se abre en una nueva pestaña o ventana) 12.2.2024
Perlen der Wiener Küche de Franz Ruhm, Deutsche Buchgemeinschaft, Viena, 1950, páginas: 58/59)



